Mitos acerca de la salud intestinal

cuida tu salud intestinal

La Salud Intestinal y sus Mitos

Cuando hablamos de salud intestinal hacemos referencia a todos aquellos factores que desempeñan un papel importante en el cuidado de tus intestinos, tanto a nivel de salud, como de un adecuado funcionamiento. 

Podríamos pensar que tener un intestino saludable implica que no existan bacterias en él, suena convincente, pero en realidad es todo lo contrario, esta creencia realmente es un mito. Incluso algunos microorganismos conocidos como «patógenos» forman parte de nuestra microbiota intestinal en un equilibrio con los microorganismos beneficiosos. 

Así, podemos concluir que un intestino sano no es un intestino libre de bacterias, pues existen bacterias sanas encargadas de mantener el equilibrio en nuestros procesos intestinales. 

Otra hipótesis que debemos descartar, es que un intestino sano tiene prohibido el consumo de X alimentos, siendo X un número bastante elevado. Muchos médicos convencionales suelen colocar dietas estrictas, y obligar a las personas a dejar de comer muchas cosas. 

En gran parte de los casos, este comportamiento no es factible, pues nuestro estómago y nuestros intestinos caerán en una cadena alimenticia repetitiva, evitando así, que nuestra flora intestinal sea mucho más diversa, y por lo tanto, equilibrada. 

Por último, el tercer mito que debemos descartar es el consumo de fármacos o antibióticos cada vez que tenemos un problema intestinal. Los fármacos al ser ingeridos de manera continua generan una dependencia en nuestro organismo, y algunos pueden afectar a los microorganismos sanos que forman parte del tracto intestinal. 

Solo en casos que realmente lo ameriten se debe acudir al consumo de estos medicamentos; en caso contrario, se puede optar por opciones naturales, como la fitoterapia, o medicinas alternativas y complementarias que realmente no afecten directamente el equilibrio de nuestra flora intestinal. 

Como refuerzo, podemos tomar como ejemplo aquellos pacientes que consumen antibióticos de manera progresiva, y a la larga, existe posibilidad de generar úlceras estomacales, daños severos, o rechazo automático por parte de nuestro organismo. 

Este problema es muy común en la actualidad, pues los médicos tienden a recetar muchas medicinas, cuando realmente no se es necesario llegar hasta tal punto o sin un tratamiento posterior del daño que los propios medicamentos provocan. El ibuprofeno es otro fármaco que se encuentra en el podium de los más usados sin receta médica. Es, sin duda, un gran problema al que no se le está prestando atención.

¿Cómo mejorar la salud intestinal?

No existe un manual perfecto de la A a la Z si quieres mejorar tu salud intestinal. En efecto, hay muchos factores que influyen en conseguir un intestino saludable, los cuales van desde los hábitos (practicar deporte, hacer ejercicio, no ser sedentario), hasta la alimentación de las personas (si es vegana, vegetariana, e.t.c), o incluso algunas enfermedades que forman parte del historial clínico del paciente. 

«No podemos ofrecerle el mismo modelo a una persona que suele comer todo tipo de carnes las 24/7 con respecto a otra que es 100% vegetariana.» 

Lo mismo ocurre en una persona que los síntomas han llegado a un nivel como para diagnosticarle el síndrome del intestino irritable en contraste a otra que no lo tiene. 

Lo que sí podemos hacer a ciencia cierta es listar una cantidad de recomendaciones que pueden potenciar en gran medida a alcanzar tu principal objetivo: ¿cómo mejorar mi salud intestinal? 

  • Consumo de vegetales en casi cada comida: los vegetales son una fuente de alimentación muy nutritiva para las bacterias o microorganismos que forman parte de nuestros intestinos. 
  • Consumo de probióticos: los probióticos son una herramienta indispensable para colonizar con bacterias sanas a nuestro tracto digestivo. Estas bacterias equilibran nuestra flora intestinal, y su ingesta puede ser por medio del consumo de alimentos fermentados, como leches fermentadas, yogur, kéfir, entre otros, no solo suplementación. 
  • Dieta basada en fibra: la fibra es un compuesto complejo que no puede ser digerido por nuestro estómago, permitiendo así que pueda llegar hasta el colon, donde será utilizada directamente por las bacterias que habitan allí. 
  • Reducción de antibióticos: los antibióticos pueden dañar algunas bacterias, tanto buenas como malas, o inclusive, generar reacciones adversas sobre nuestro sistema digestivo dependiendo del consumo de los mismos, así como de su frecuencia de uso. Una persona que ingiere demasiado antibióticos puede llegar al extremo de causar una úlcera gástrica. Parece algo obvio, pero en muchas situaciones se recetan de manera deliberada o usan antibióticos sin prescripción médica. 
  • Disminución de la comida basura y procesada: la comida precocinada puede que parezca una opción factible para aquel que no tenga tiempo de cocinar, pero debemos ser cuidadosos con su consumo. Por lo general, estos alimentos son transgénicos, con elevadas cantidades de grasas transaturadas e hidrogenadas, y a pesar de que muchas personas pueden sentir que es una opción «nutritiva», realmente no lo es. Con el tiempo pueden generar problemas a nivel de salud, esto no quiere decir que nunca debes comerla, puesto que de vez en cuando es aceptable, pero se deben optar por otras alternativas. 
  • Ingesta de aceite de oliva virgen extra y de coco: el aceite de oliva virgen contiene polifenoles, que, de acuerdo a estudios científicos, permiten reforzar el sistema inmunológico, además de ser una fuente de alimentación para las bacterias de los intestinos, y poseer componentes antioxidantes. El aceite de coco es un potente antimicrobiano selectivo contra bacterias patógenas, además de otras propiedades.
  • Practicar deporte o ejercicio: la práctica de deportes de cualquier tipo, así como los ejercicios tanto aeróbicos como anaeróbicos, nos permiten no solo controlar el estrés, sino que a nivel hormonal e inmunológico tiene un impacto importantísimo. 
  • Practicar ejercicio o trabajar en técnicas de psiconeuroinmunología: Estos tratamientos se basan en la relación bioquímica entre el sistema nervioso entérico (intestinal), nuestras emociones y nuestra salud. ¿Te suena lo de que el intestino es el segundo cerebro? Es erróneo; su red neuronal se forma antes que la cerebral en el desarrollo embrionario. 
  • Beber agua: debemos tomar como mínimo 8 vasos de agua al día, ya que más del 80% de nuestro organismo se compone de agua, y es vital consumirla para mantener un funcionamiento adecuado y una depuración de nuestra salud. Eso sí, es estúpido pensar que nuestro cuerpo ha perdido la capacidad de «pedir» agua cuando la necesita, así que tampoco te embotijes.

Potencia tu salud intestinal con Epigenetics 360

En este post hemos desmentido 3 mitos muy comunes que forman parte de los comentarios generales en torno a la salud intestinal. También, te hemos señalado cuáles son las alternativas para mejorar tu salud intestinal, sin la necesidad de acudir a una cantidad excesiva de fármacos. 

No debes sentirte atado a un médico convencional si realmente existen opciones (avaladas por la ciencia y los estudios científicos) para potenciar la salud de tus intestinos sin la necesidad de prescindir de un doctor. 

Si quieres comenzar con un plan de tratamiento para mantener tu salud intestinal en su mayor nivel, puedes contactarme, y con gusto agendaré una cita para que puedas exponer tu caso, y así realizar un análisis de diagnóstico total; o simplemente, puedes reservar tu sesión online totalmente GRATIS en la fecha de tu mayor preferencia, y en el horario que más se adecúe a ti. 

Adicionalmente, si quieres saber más acerca de otros temas de interés te invito a leer nuestros posts, cada semana actualizamos el contenido, y tratamos de ofrecerte información relevante en el mundo de la salud metabólica y funcional, estamos para ayudarte. 

¡Hasta un próximo post!

Los alimentos fermentados

los alimentos fermentados

¿Qué se entiende por alimentos fermentados?

La fermentación ha formado parte de la vida del hombre desde sus inicios. Claro está, que esta premisa puede parecer un tanto exagerada, pero existen hallazgos científicos que indican que desde hace miles de años atrás, en el continente asiático ya existían registros del consumo de alimentos fermentados, y es en Asia donde surge esta tradición. Pero, ¿qué es la fermentación?

La fermentación es un proceso por el cual los alimentos son transformados por la acción de bacterias, levaduras, y microorganismos que forman parte de él

La ventaja principal de la fermentación es que gracias a ella es posible conservar en buen estado los alimentos, y a pesar de contener bacterias, las mismas son catalogadas como «bacterias sanas» que no afectarán de manera negativa a nuestra salud intestinal.

Acción de los alimentos fermentados en nuestros intestinos

Anteriormente, mencionamos que el proceso de fermentación contribuye al crecimiento y desarrollo de bacterias, levaduras y microorganismos en los alimentos. Esto nos indica que al momento de ingerir el alimento, realmente estamos consumiendo todos esos microorganismos, y, aunque es normal pensar que puede ser algo nocivo, en realidad no lo es, es todo lo contrario. Y por desgracia, vivimos en un mundo donde nos hacen creer que lo mejor es vivir en una burbuja sin microorganismos.

Gracias a la diversidad de la microbiota intestinal, tenemos una salud intestinal óptima, y estas bacterias contribuyen con la protección de nuestros intestinos frente a amenazas externas como virus u otras bacterias patógenas.

Por lo tanto, debemos saber que al momento de consumir un alimento fermentado efectivamente estamos ingiriendo levaduras, bacterias, e.t.c, pero estos no representan una amenaza para nuestra salud, todo lo contrario, son un gran beneficio y potenciarán a nuestra salud metabólica y funcional.

En resumen, podemos decir que la comida fermentada está repleta de microorganismos vivos que se ingieren y van directo a nuestro tracto intestinal. Allí, se encuentra la flora intestinal que se compone de muchísimos otros microorganismos, y al momento de unirse se logra una microbiota intestinal más diversa, bien sea porque se suman microorganismos de la misma especie, o se añade una nueva especie. De esta manera, nuestros intestinos ahora cuentan con una flora mucho más compleja y saludable, y sus niveles de acción, defensa y respuesta ante factores externos o nocivos será mucho mejor.

Beneficios de consumir comida fermentada

Hemos afirmado que los microorganismos que forman parte de la comida fermentada contribuyen al equilibrio y composición de nuestra microbiota intestinal, y esto aporta una gran cantidad de beneficios en nuestro organismo:

  1. El proceso de digestión es mucho más rápido ya que las bacterias han hecho la mayor parte del trabajo.
  2. El proceso de fermentación contribuye al desarrollo y aumento de ciertos grupos de vitaminas: B y K.
  3. Al sumarse al ecosistema denominado microbiota intestinal favorecen las defensas y las acciones de respuesta por parte del sistema inmune.
  4. Dependiendo del tipo de alimento, se puede aumentar la diversidad de los microorganismos existentes en la flora, dando como resultado un organismo mucho más saludable.
  5. En este punto, no tenemos excusa para decirle NO a los alimentos fermentados; todo lo contrario, son una excelente opción si queremos reforzar al máximo las funcionalidades de nuestro sistema inmune.

Principales alimentos fermentados de consumo frecuente

Se podría pensar que los alimentos fermentados son totalmente desconocidos y son términos que las personas casi nunca pronuncian, pero esto no es del todo cierto. Entre los principales tenemos:

Yogur

En realidad, ¿quién no ha comido yogur o al menos escuchado hablar de ello? El yogur, a pesar de su apariencia sólida y limpia (por su color blanco) está repleto de bacterias y es un alimento fermentado de consumo frecuente, ¿no lo sabías?

Este alimento es rico en probióticos, y es el resultado de la fermentación de la leche, generando el desarrollo de nutrientes como la vitamina B12, biotina y el ácido linoleico. Además, contiene otras propiedades que funcionan como aminoácidos, entre ellos, prolina y glicina.

Lamentablemente, el mejor yogur que podrás encontrar es el casero, debido a que la mayor parte de los yogures procesados por las empresas pierden la mayor parte de sus propiedades por la adición de químicos y sabores artificiales, entre otros componentes utilizados para prolongar su durabilidad.

Kéfir

Muchos creen que el kéfir es similar al yogur, pero la diferencia más notable, es que este alimento contiene una mayor diversidad de bacterias (algunas ausentes en los yogures).

Otro punto a favor, es que el kéfir tiene la propiedad y cualidad de poder ser tolerado por personas que presentan intolerancia a la lactosa, e incluso, es utilizado como alternativa eficaz para corregir dicha intolerancia. El kefirán, microorganismo mayoritario del kéfir, hace que la lactosa se elimine casi por completo durante el proceso de fermentación del mismo.

Además de ser una gran fuente de microorganismos para aumentar la diversidad de nuestra flora intestinal, también tiene propiedades antiinflamatorias, antioxidante, y capacidad de reducir las inflamaciones causadas por ciertos problemas intestinales, como la colitis.

Vino

El vino en sus inicios era una fuente rica en probióticos y otros microorganismos producto de la fermentación de la uva.

Lamentablemente, con las técnicas de preservación empleadas por las empresas de procesamiento de bebidas alcohólicas, al añadir sulfitos se eliminan gran parte de las bacterias que forman parte de la idea original de la fermentación del vino.

Kombucha

Su nombre un tanto complejo proviene de China, y se obtiene a partir de la fermentación del té. Se estima que ha sido una bebida ingerida en China por un tiempo superior a los 2.000 años, y muchos lo señalan con el nombre del elixir de la salud inmortal.

No obstante, no hay ensayo clínico realizado sobre humanos que nos indique que esa premisa es cierta. Lo que sí es un hecho, es que los estudios en roedores indican que sí les permite extender su tiempo de vida, a pesar de añadir otras propiedades interesantes, anticancerígenas, antimicrobianas, entre otras.

Kimchi

Es un plato fermentado proveniente de Corea. Se obtiene a través de la fermentación de la col China.

Este alimento no solo representa un valor agregado para la flora intestinal, sino también se le atribuyen propiedades anticancerígenas y potencia la salud colorrectal.

Hortalizas y vegetales fermentados

Son una excelente opción ya que su fermentación es láctica. En el grupo de estos alimentos podemos encontrar el pepinillo, la cebolla, las zanahorias, las aceitunas, entre otros (como el famoso chucrut).

Soja

Si alguna vez has comido algún plato chino, es muy común ver las salsas, o porciones de soja para acompañar la comida. La soja tiene diferentes variantes de acuerdo a su forma de fermentación:

  • Miso y tempeh: excelente opción para aquellos veganos que quieran obtener proteínas sin la necesidad de acudir a la carne.
  • Natto: en contraste con los anteriores, el sabor realmente es poco agradable, por lo general repugnante, y se compone de una gran cantidad de vitamina K2.

Comienza a consumir alimentos fermentados

Como te hemos señalado en este post, existen muchas opciones si quieres consumir alimentos fermentados, y si sientes temor al respecto, puedes comenzar con el yogur, pasar al kéfir, e ir probando de poco en poco. No obstante, el kéfir debe ser consumido en un estado de permeabilidad intestinal correcta, y sin predominio de levaduras en la microbiota en el momento de la ingesta. Si no, será una arma de doble filo debido a que alimentará a bacterias patógenas y levaduras como la cándida.

Recuerda que una microbiota con una diversidad de microorganismos será tu mejor aliado para combatir los problemas que afecten tu salud, así como también, mantener un equilibrio en tu sistema inmune.

Además, gran parte de estos alimentos son considerados elementos anticancerígenos y antiinflamatorios, por lo tanto, su consumo representará un aporte para tu salud y una posibilidad de prevención frente a enfermedades crónicas.

Si eres de las personas que prefiere pisar sobre seguro y contactar a un especialista que te pueda asesorar con un plan de alimentación adecuado, bien sea realizando un diagnóstico de tus problemas intestinales, o corrigiendo todos aquellos malos hábitos que acompañen a tu alimentación, estás en el lugar correcto.

Además, FitScience and Nutrition te permite reservar totalmente gratis una sesión de descubrimiento, donde podrás descubrir todos esos problemas que afectan a tu salud metabólica y funcional.

Prepárate de la mano de expertos, y dale una oportunidad de evolución y equilibrio a tu flora intestinal, estamos para apoyarte.

La microbiota intestinal

la microbiota intestinal

¿Qué es la microbiota intestinal?

La microbiota intestinal, también conocida como flora intestinal, es un conjunto de microorganismos vivos que se encuentran en nuestros intestinos.

Un dato curioso es que la microbiota contiene alrededor de 100 billones de microorganismos, y su peso puede oscilar los 2 kilogramos; adicionalmente, lo más especial de la flora intestinal es su unicidad: la microbiota de cada persona es totalmente diferente con respecto a las demás personas, y se conoce que 1/3 de ella es análoga entre la mayor parte de ellas, pero los 2/3 restantes son totalmente diferentes, originando así que sea algo único por cada individuo.

Características de la microbiota intestinal

Hemos mencionado anteriormente que la microbiota es única por cada persona, y eso es un hecho. A pesar de su unicidad sus funciones son iguales para todos los individuos, y entre ellas tenemos:

  • Actúa como una barrera protectora, ya que evita el paso de sustancias tóxicas que afecten directamente a los intestinos.
  • Tiene la capacidad de combatir microorganismos capaces de alterar el equilibrio de la mucosa intestinal.
  • Juega un papel fundamental en la producción de vitaminas.
  • Permite la digestión de ciertos alimentos que no son capaces de ser digeridos por el estómago y el intestino delgado.
  • Su correcto funcionamiento, favorece a una buena digestión, y una protección intestinal.
  • El 80% del sistema inmune se encuentra en nuestro intestino, así que su función protectora juega un papel crucial en el buen funcionamiento de nuestro sistema inmunológico.

Esto nos demuestra que la microbiota intestinal tiene una importancia muy relevante en nuestro organismo, tanto a nivel de sistema inmune, como de los procesos metabólicos y funcionales.

Principales funciones de la flora intestinal

Hemos descrito las funciones que desempeña la flora intestinal; sin embargo, tales funciones pueden catalogarse de una manera mucho más específica si las agrupamos de acuerdo a su funcionalidad:

  1. Metabólica: Juega un papel relevante en la digestión de los alimentos, así como también, la producción de vitaminas de tipo K, B12 y B8, y la síntesis de metabolitos.
  2. Barrera: Tiene la capacidad de proteger las células que se encuentran en los intestinos, y actúa como una barrera protectora frente a microorganismos y toxinas que pueden perjudicar la salud intestinal.
  3. Defensa: Permite el correcto funcionamiento del sistema inmunitario, es decir, una flora intestinal equilibrada favorecerá a combatir enfermedades y afecciones producto de virus y bacterias.
  4. Mantenimiento: A medida que pasen los años, la microbiota evoluciona y madura, no es lo mismo la flora de un bebé que suele tener menor cantidad de microorganismos, análogamente con la de un anciano, mientras que, los adultos suelen tener una microbiota mucho más compleja, y la ciencia avala que mientras más especies de microorganismos existan, más saludable será.

Beneficios de los prebióticos y probióticos

Los probióticos en conjunto con los prebióticos toman un rol importante en el buen funcionamiento de la microbiota. ¿Por qué? Como indicamos durante la definición de la flora intestinal, es un conjunto de microorganismos que se encuentran en nuestros intestinos, y los probióticos no son más que eso, con la particularidad de aportar beneficios directamente a nuestra salud intestinal.

Los estudios nos indican que una ingesta adecuada de probióticos, bien sea, en cápsulas, como a través del consumo de productos fermentados, serán un factor clave para mantener una microbiota totalmente integral, equilibrada y saludable.

Por otra parte, los prebióticos («alimentos» para los microorganismos) también son importantes, ya que, gracias a ellos, es posible que exista un desarrollo óptimo de los probióticos dentro de nuestros intestinos, y así, favorecer la evolución de estos microorganismos.

Evolución de nuestra flora intestinal

A partir del momento en que nacemos, y a medida que nos desarrollamos existen factores externos que forman parte de nuestra alimentación, o que incluso, son capaces de entrar en nuestro organismo; por ejemplo, la lactancia, el aire, el contacto con otros agentes externos (virus y bacterias), y es allí cuando comienza el desarrollo de nuestra flora. De hecho, la forma en la que sea el parto influye de manera significativa en la microbiota intestinal del neonato.

Por ello, la flora de un bebé es totalmente pequeña, en comparación con la de un adulto; razón por la cual, los bebés son más propensos a sufrir de problemas estomacales durante sus primeros pasos de vida.

No obstante, a medida que pasa el tiempo, el bebé adquiere la colonización (pequeña) de una serie de microorganismos en sus intestinos que ya son capaces de actuar frente a los estímulos que se presenten.

Ahora bien, surge la siguiente interrogante: ¿de qué manera podemos hacer que evolucione nuestra flora?

La respuesta es simple; dependerá de todo estímulo exterior (alimentación, hábitos, ambiental, etc).

La famosa fibra al no ser digerible por el estómago, llegará hasta el colon y formará parte del proceso de alimentación de nuestras bacterias, permitiendo así que se nutran y se desarrollen adecuadamente. De ahí la importancia de su consumo. Encontramos fibra en múltiples alimentos y de múltiples tipos, cada uno de ellos necesario para un correcto equilibrio intestinal.

Pero no solo la fibra es un prebiótico ideal; diferentes ácidos grasos y compuestos provenientes de diferentes alimentos que son necesarios y que, por desgracia, brillan por su ausencia o de manera desequilibrada incluso en las dietas mediterráneas actuales.

¿Quieres reforzar tu microbiota intestinal?

Si has leído el post y en este punto sientes muchas dudas al respecto, bien sea porque no sabes por dónde empezar, tu historia clínica es compleja, o presentas diferentes intolerancias o alergias, no tienes de qué preocuparte, Epigenetics 360 está para ayudarte.

En este post has recibido una serie de tips o consejos para reforzar tu microbiota intestinal y conocer un poco acerca de ella. En efecto, muy pocos conocen este concepto, y por lo general, algunas personas se sorprenden al saber que existe un ecosistema de microorganismos vivos en nuestros intestinos que realmente son indispensables para mantener nuestra salud.

Sin embargo, si no te sientes totalmente preparado para seguir tu solo/a, lo mejor es que contactes a la experta Lorena Lendinez y optes por reservar una sesión de descubrimiento totalmente GRATIS, y allí podrás exponer tu caso, para así, proceder a realizar un diagnóstico exhaustivo.

La especialista determinará si el problema intestinal que tienes realmente forma parte de un descontrol de tu microbiota intestinal, o algún otro factor externo que está afectando a tu salud.

Si en caso contrario, no padeces de ningún problema intestinal crónico, y sientes que te gustaría tener unos intestinos saludables, y favorecer el desarrollo adecuado de tu flora intestinal, no debes sentirte excluido; también puedes reservar una sesión gratuita y exponer cuál es el objetivo que esperas alcanzar, y con un plan estratégico y totalmente profesional lograrás cubrir todas tus expectativas.